Zapatero, a sus zapatos

¿Cuántas veces hemos oído eso de “Mi padre me ha enseñado a coger un poco el coche”, o “unas cuantas veces con mi padre y luego solo cinco prácticas con la autoescuela”?

Seguramente muchas, ¿verdad? Siempre estas situaciones salen sin accidentes, salen sin heridos, sin multas, pero cuando una vez multan a un padre por enseñar a su hijo, la gente se echa las manos a la cabeza. Pero sí, señores, es un delito, y un delito muy grave. Os explico, no es un delito en si, a menos que pongamos en peligro la seguridad del tráfico, pero: Es un delito ponerse a los mandos de un vehículo sin haber obtenido la licencia administrativa oportuna. Excepto si es un coche de autoescuela y el que se encuentra en el doble mando es el profesor, ya que a efectos legales el profesor es el conductor.

CONSECUENCIAS: posible inmovilización del vehículo, multa de hasta 500 euros y resta de seis puntos en el carnet (para el que está sentado en el puesto del conductor) ¿Que no lo tiene? Se le restarán cuando lo obtenga, comenzando con un saldo de 2 puntos en vez de 8.

Comprendemos que pretendamos que nuestros hijos vayan con formación antes de ir a la autoescuela. Se dice que se gasta muchísimo dinero en las prácticas, pero desde este sector, con nuestra experiencia, vamos a poder una mejor formación, una formación de calidad, que les forme su buena capacidad como conductores responsables.

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Sabemos que aún con la buena intención del padre, hermano, amigo, novio…  ellos no son formadores viales, ni han superado una formación que los profesores de autoescuela sí tienen, además de que con los años se adquirieren una serie de vicios de la conducción que son difíciles de quitar a los alumnos que deben de superar un examen más difícil que el que su padre superó años atrás. Porque todos sabemos que es más difícil desaprender que aprender. Estas cosas hay que dejarlas en manos de profesionales.

Un coche de autoescuela dispone de un doble juego de pedales, y el profesor dispone de un control superior al de un acompañante que no tiene pedales. Además, el profesor tiene sus propios retrovisores, él puede vigilar mucho mejor el entorno. Y por último, el coche es fácilmente identificable a través de la L de color azul.

Nos tomamos a risa a conducción pero una buena formación para conducir es de suma importancia, porque en el ejercicio de la conducción podemos perder la vida o arrebatársela a otros. Un ahorro en este sentido puede salir tremendamente caro en el futuro.

A lo largo de la vida de un conductor, va a gastarse miles de euros en combustible, coche, impuestos, multas, averías mecánicas, seguros… ¿y pretende ahorrar en algo tan importante como la formación que puede salvarle la vida a él y/o la del resto del mundo? Un gasto que supone nada al compararlo con todos esos gastos que he enumerado.

Y por último pero no menos importante, a ti padre, a ti madre… si tuvierais un accidente con vuestro hijo mientras tratáis de enseñarle, ¿Cómo os quedaríais? Y si vuestro hijo atropellara a un peatón, ¿sabéis en quién recaería el delito de homicidio imprudente?

 

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